Recomendaciones para la vacunación segura en niños con riesgo de padecer reacciones alérgicas a componentes.

Las vacunas son una de las intervenciones en salud pública que más vidas han salvado en la historia de la humanidad.

 No son una opción, sino una obligación y una responsabilidad social, ya que protegen a quienes han sido inmunizados y también pueden reducir la enfermedad en quienes no pueden inmunizarse (inmunidad colectiva o efecto rebaño).

El éxito de esta herramienta de prevención está sujeto al logro de coberturas de vacunación apropiadas, por lo que rotular a un niño como alérgico a una vacuna, sin un diagnóstico claro, condicionará  la  continuación  de  la vacunación futura con riesgo para el propio paciente y para toda la comunidad.

Las reacciones adversas son ocasionales y la mayoría de estas son leves e incluyen malestar, fiebre y dolor en el sitio de la inyección; los efectos graves son excepcionales. Es mucho más probable padecer lesiones graves por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Los beneficios de la vacunación superan con creces los riesgos a los que exponen.

Las reacciones alérgicas a vacunas pueden ser debidas al componente inmunogénico, a las proteínas residuales del proceso de fabricación y a los agentes antimicrobianos, conservantes, estabilizantes, y cualquier otro elemento utilizado en el proceso de elaboración.

Algunas vacunas pueden contener proteínas alimentarias (por ejemplo leche o huevo) como residuo en su proceso de manufacturación y, en aquellos niños con diagnóstico médico confirmado de alergia a alguno de estos alimentos, pueden producir reacciones desde leves hasta graves. Para este grupo selecto de niños, el especialista en Alergia Pediátrica debe indicar vacunar con alguna formulación alternativa libre del alergeno involucrado, o de no ser posible, vacunar en un centro asistencial preparado para abordar una situación de emergencia bajo observación médica y siempre priorizando que el niño sea inmunizado.

Alergia y vacuna para Covid-19

Hemos recibido numerosas consultas de padres, familiares, personal de salud, docentes, y otros adultos con factores de riesgo, sobre reacciones alérgicas al látex, a algunos conservantes que poseen la vacuna -como el polietilenglicol o el polisorbato-, u otro componente vaccinal. Los especialistas en Alergia e Inmunología pueden identificar el escaso número de pacientes que tendrían una contraindicación formal sobre el uso de esta vacuna, o en quienes  se deberá indicar una preparación previa para el uso de la misma,  o un control supervisado posterior a su aplicación. Consideramos que mientras más personas se vacunen y con mayor celeridad,   mejor será el manejo de esta pandemia.  

Conclusiones: La vacunación debe ser una prioridad en toda la población. El especialista en alergia pediátrica es quién podrá asesorar en la mejor opción para cada paciente, minimizando el riesgo, y así lograr una vacunación segura en todos los niños. 

Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría – Comité Nacional de Alergias.

Nota original publicada en: https://www.sap.org.ar/comunidad-novedad.php?codigo=245